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viernes, 6 de julio de 2018

Las bandas criminales en la UE aumentan un 39%

En 2013, los cálculos de los policías aglutinados por Europol hablaban de 3.600 grupos de crimen organizado operando en Europa. Ahora han ascendido a 5.000 (un 39% más), según los datos facilitados por un portavoz del organismo. En España calculan que hay establecidos 500 de ellos. La Operación Kus contra la mafia armenia lo ha evidenciado: 132 detenidos de bandas del Este.

Las mafias italiana y china y las bandas de rusos, georgianos y armenios se disputan el control de los territorios del crimen a escala europea. Y van ganando terreno, a juzgar por los datos. 'Son cada vez más, grupos más grandes, más organizados, incluso conectados entre sí, grupos policriminales, que pueden robar, extorsionar, blanquear dinero, vender mercancías de contrabando, manipular las apuestas de juegos de azar...'. Así lo explicó el jefe de la unidad de Europol para este tipo de delincuencia. 'Son grupos transnacionales que mueven y explotan a centenares de personas de acuerdo a tres claves: jerarquía, familia y territorio', describió. Organizaciones en las que impera una ley por encima de todas: la del silencio.

El crimen organizado es la mayor amenaza para los ciudadanos de la UE': 'Calculamos que mueve 110.000 millones de euros a escala europea, del que apenas logramos confiscar el 1,1%'. Es decir, los delincuentes se quedan con el 98,8% del dinero del crimen. 'Es un ciclo interminable: el dinero genera más dinero, el crimen más crimen y la violencia más violencia. Imagina cuánta droga, cuántas armas, cuánto se puede introducir en la economía legal, a cuanta gente se puede comprar'.



La operación Kus es la más importante llevada a cabo contra el crimen organizado en los últimos tiempos, ha logrado desenmarañar el funcionamiento de esas redes, decenas de células que trabajan en distintos tipos de delito y cuyos beneficios confluían en una caja común (obschak). De los 132 detenidos, siete son lo que se llaman Vor v Zakone o “ladrones en ley”, capos de las mafias del Este con un código de honor que les obliga a reconocerse como tales cuando caen. Tipos curtidos durante años en cárceles rusas o de repúblicas exsoviéticas e instalados en Europa.

Los ajustes de cuentas entre georgianos y armenios han permitido a los policías desentrañar su vasta organización. Hasta el punto de que los agentes lograron detener con las armas encima a dos sicarios enviados por esos capos para matar a otros dos cabecillas. Fue el asesinato de un empresario en Lloret de Mar en 2012 por parte de un grupo de armenios una de las primeras pistas de la que tiraron los agentes.
Han sido dos años de investigación y 50 de los detenidos ya han sido enviados a prisión por el juez. La macrooperación ha impedido que algunos de los cabecillas lograran infiltrarse en estructuras del sistema, como cónsules honorarios en la zona del Levante, donde ya habían comprado propiedades y dado algún toque a notarios, banqueros y algunos juzgados.

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