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jueves, 21 de junio de 2018

Los Estados pactan más margen para aplicar controles fronterizos


La presión en las fronteras interiores de la UE ha descendido, pero algunos Estados siguen aplicando los controles temporales que iniciaron en plena crisis de refugiados. Para mantener y flexibilizar ese marco de excepciones, los 28 Estados comunitarios llegaron este martes a un acuerdo que modificará el código Schengen, el espacio europeo de libre circulación compuesto por 26 países. Estos quieren más margen para poder derogar la norma general de ausencia de controles, aunque han accedido a rebajar el tiempo máximo que pueden conservar esa situación.

La Comisión Europea propuso el pasado septiembre permitir durante un máximo de tres años los chequeos temporales en la zona Schengen (ahora son, en la práctica, dos años). A cambio, el Ejecutivo comunitario proponía que fuese el Consejo, la institución que representa a los Estados, quien tuviese que validar la medida, de manera que se evitasen las acciones unilaterales en un terreno tan sensible como la obstrucción del libre tránsito en las fronteras europeas. Los Estados acuerdan ahora a dejarlo en un año como máximo, pero con mayor flexibilidad para poder tomar la decisión por su cuenta, sin requerir el beneplácito del resto de socios, según explican fuentes de la institución, que ahora deberá pactar su posición con el Parlamento Europeo.

Bruselas mira para otro lado respecto a las excepciones a las que se han acogido los Estados. Aunque el comisario europeo de Migración, D. Avramopoulos, advirtió de que no lo autorizaría más, los cinco países que aplican esos chequeos -no sistemáticos- han logrado mantenerlos. Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca y Noruega los mantienen en vigor, pese a que el tránsito de demandantes de asilo por sus territorios ha caído sustancialmente. El número de solicitudes presentadas en la UE se redujo un 44% el año pasado, según datos de la agencia europea de asilo (Easo). En Alemania, la caída fue del 70%.

El argumento que han encontrado los cinco países (Noruega es ajeno a la UE, pero participa de Schengen) para seguir permitiendo que los policías de frontera examinen a quienes las atraviesan es el más infalible: la seguridad. Cuando se invoca esta amenaza, el procedimiento es más laxo. En cambio, si alegan que simplemente existe un riesgo para el buen funcionamiento de Schengen (una explicación más acorde con la situación actual), las trabas son mayores.

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