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jueves, 14 de junio de 2018

La UE trabaja para aumentar la resistencia y repeler más eficazmente las nuevas amenazas a la seguridad

La Comisión Europea y la alta representante, Federica Mogherini, han propuesto nuevas medidas para proseguir la labor ya realizada en respuesta a las amenazas híbridas y las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (QBRN).
Las actividades híbridas, que son las que tratan de influenciar a los responsables de las tomas de decisiones combinando la presión con actividades subversivas como la desinformación o los ciberataques, por parte de agentes estatales y no estatales siguen suponiendo una amenaza tan seria como grave para la UE y sus Estados miembros y los períodos electorales han resultado un objetivo especialmente estratégico y vulnerable. Si bien generar resistencia frente a estas amenazas y reforzar las capacidades existentes con tal fin son responsabilidades de los Estados miembros, la UE lleva algún tiempo desarrollando la capacidad necesaria para combatirlas para lo que colabora con socios internacionales como la OTAN.
La alta representante y la CE han presentado información sobre la aplicación de las 22 medidas determinadas en el marco común relativo a la lucha contra las amenazas híbridas, que van desde la mejora del intercambio de información hasta el desarrollo de resistencia frente a la radicalización y el extremismo en nuestras sociedades, pasando por el refuerzo de la protección de las infraestructuras críticas y la ciberseguridad. Los Estados miembros han recibido apoyo a través de este marco, y la respuesta de la UE a las amenazas híbridas ha superado con éxito las pruebas realizadas en una serie de ejercicios conjuntos con la OTAN.
En octubre de 2017, la Comisión presentó un Plan de acción para reforzar la preparación y la resistencia frente a los riesgos de seguridad químicos, biológicos, radiológicos y nucleares (QBRN) a escala de la UE. El atentado de Salisbury y la creciente preocupación en cuanto al interés de los terroristas para utilizar dichas sustancias y su capacidad para hacerlo ponen de manifiesto que los desafíos en materia de seguridad que plantean los QBRN son reales. La UE estudiará medidas de defensa de las normas y principios internacionales, que podrían incluso recogerse en un régimen de sanciones de la UE aplicable a las armas químicas. En paralelo, la CE y los Estados miembros acelerarán su actividad de lucha contra las amenazas químicas antes del final de 2018, con medidas como elaboración de una lista de sustancias peligrosas para la seguridad, apertura de un diálogo con los eslabones de la cadena de suministro, mejora de la detección de amenazas químicas, una labor de concienciación y elaboración de inventarios de las existencias de productos médicos de respuesta sanitaria.  El informe calibra asimismo los avances conseguidos en otros aspectos prioritarios de la seguridad como la interoperabilidad, el intercambio de información, la ciberseguridad y la financiación del terrorismo.

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