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lunes, 7 de mayo de 2018

Una base de datos europea contra el fraude de los cuentakilómetros


Si compra un coche de segunda mano en su país, tiene hasta un 12% de posibilidades de que el cuentakilómetros haya sido manipulado para aparentar que el vehículo apenas ha rodado, según los datos que han disparado las alarmas del Parlamento Europeo. Y si el vehículo adquirido procede de otro país, témase lo peor: hasta en un 50% de las compraventas transfronterizas el contador refleja muchos menos kilómetros de los recorridos en realidad.

El fraude alcanza tales dimensiones que los europarlamentarios tienen previsto aprobar a finales de este mes de mayo un informe solicitando a la CE que zanje el problema. La Eurocámara reclama un endurecimiento de los controles, con la exigencia a los fabricantes de que blinden tecnológicamente el cuentakilómetros y con la creación de una base de datos europea, interconectada y accesible al público, que recoja la evolución de los contadores de todo tipo de vehículos, desde turismos hasta furgonetas o camiones de diferentes dimensiones.

La base de datos se alimentaría con el registro obligatorio del cuentakilómetros en cada inspección técnica del vehículo (ITV) o cada vez que pase por el taller. Los europarlamentarios piden que se recorte el plazo para la primera ITV obligatoria, para tener un registro temprano de los kilómetros recorridos en los primeros años de circulación y reducir así la posibilidad de manipulación.

El borrador del informe, que ya ha sido aprobado en comisión parlamentaria por abrumadora mayoría (solo un voto en contra y una abstención), alerta sobre las consecuencias de un fraude que 'repercute negativamente en la seguridad vial' porque los automóviles no se revisan cuando les tocaría en función de su kilometraje real.
Y además de esa amenaza, 'impone costes injustos y adicionales a consumidores, aseguradoras, revendedores de automóviles, empresas de arrendamiento financiero y fabricantes'.

El informe del Parlamento calcula que el precio de los vehículos manipulados se hincha entre 2.000 y 5.000 euros, con un fraude total que podría rondar los nueve millones de euros. El mayor impacto lo soportan los consumidores con menos poder adquisitivo y, en especial, en los países de Europa Central y del Este. El fraude se extiende porque el material necesario para manipular el contador es muy barato y se puede rentabilizar rápidamente, según el Parlamento. El sector reconoce que el paso del contador analógico al digital no ha solucionado el problema, sino todo lo contrario. Por poco dinero más, se encuentra en el mercado el software necesario para proceder a una manipulación que no deja ningún rastro evidente para el comprador engañado. El problema se ha agravado con la crisis, que ha envejecido el parque automovilístico europeo y ha llevado a algunos consumidores a optar por el vehículo de segunda mano. La mitad de los 252 millones de los coches que circulan en Europa tienen más de 10 años, según la patronal europea del sector (ACEA). La media de edad, ha pasado de poco más de 8 años en 2007 a rozar los 11 años en 2015. En España se sitúa en 11 años y 4 meses y en algunos países como Polonia se roza o superan los 15 años.

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