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lunes, 28 de mayo de 2018

Reutilización del agua: La Comisión propone normas para que el riego agrícola sea más fácil y seguro


La Comisión ha propuesto nuevas normas para estimular y facilitar la reutilización del agua en la UE para el riego agrícola. Estas nuevas normas ayudarán a los agricultores a hacer el mejor uso posible de las aguas residuales, al igual que aliviarán la escasez de agua, protegiendo al mismo tiempo al medio ambiente y a los consumidores.

¿Qué propone la Comisión?
  • Introducción de unos requisitos mínimos para la reutilización de las aguas residuales tratadas procedentes de instalaciones de tratamiento de aguas residuales urbanas, en relación con los elementos microbiológicos (por ejemplo, los niveles de la bacteria E. coli) y la frecuencia de los controles. Estos requisitos garantizarán que el agua regenerada sea segura para el riego.
  • Gestión de riesgos para identificar cualquier riesgo adicional al que se deba hacer frente para que la reutilización del agua sea segura.
  • Aumento de la transparencia. La población tendrá acceso a la información en línea sobre las prácticas de reutilización del agua en sus respectivos Estados miembros.
La reutilización del agua en la UE está actualmente muy por debajo de su potencial, a pesar de tener un menor impacto medioambiental y de suponer un ahorro importante de energía en comparación con la necesaria para extraer y transportar agua potable. Además, un tercio de la superficie de la UE adolece de estrés hídrico durante todo el año y la escasez de agua sigue siendo una preocupación importante para muchos Estados miembros de la UE. Las pautas meteorológicas cada vez más impredecibles, como las sequías extremas, pueden acarrear consecuencias negativas para la cantidad y la calidad de los recursos de agua potable. El objetivo de las nuevas normas es garantizar que se haga el mejor uso posible de las aguas tratadas procedentes de instalaciones de tratamiento de aguas residuales urbanas, constituyendo una alternativa fiable de suministro de agua. Al conseguir que las aguas residuales no potables vuelvan a ser útiles, estas medidas contribuyen al ahorro del coste económico y medioambiental relacionado con la instalación de nuevos suministros de agua.
La propuesta estaba prevista en el programa de trabajo de la Comisión para 2018, como consecuencia directa del plan de acción para la economía circular, y completa el marco jurídico vigente de la UE sobre el agua y los alimentos.
Complementa la modernización en curso de la economía europea, la política agrícola común y las ambiciones en materia de cambio climático, participa en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas en la UE (en particular, del Objetivo 6 sobre el agua y el saneamiento), al igual que forma parte de la transición hacia la economía circular, uno de los objetivos principales de la Comisión.

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