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lunes, 23 de octubre de 2017

El dilema del BCE


Esta semana la atención estará centrada en la reunión del Banco Central Europeo. El mercado espera que Mario Draghi mantenga los tipos de interés del euro en sus mínimos históricos. No cabe ninguna duda de que los inversores estarán especialmente atentos a la situación del programa de compra de activos del BCE. Hay mucha expectación, ya que el programa de compra de 60.000 millones de euros mensuales llegará a su fin en diciembre y el mercado necesita conocer con cierta antelación el rumbo de la política monetaria.

Hasta el momento, el BCE, consciente de las implicaciones que tendrá el anuncio de retiradas de estímulos después de haber estado recomprando activos por valor de 1,9 billones de euros durante los últimos años, ha podido controlar la situación.

A pesar de que la economía europea ha comenzado a recuperarse y ya crece por encima del 2%, los precios no terminan de repuntar. En los últimos meses, la tasa de inflación ha venido disminuyendo hasta situarse en el 1,5% y la salud de la economía dista mucho de haberse normalizado. La táctica ha sido retrasar la retirada de estímulos a medida que el euro ganaba terreno. Desde febrero el euro se ha apreciado un 14%, lo que ha supuesto dificultades para muchas compañías. Además, es importante destacar la relevancia de las exportaciones para la economía europea. Si tomamos como referencia el índice Eurostoxx 50, sólo el 40% de los beneficios de las compañías industriales y de consumo se generan en euros. Dicho en otras palabras, cada 10% de apreciación de la moneda única contra la cesta de monedas de referencia implica una disminución de beneficios de casi el 7% para estas compañías.

El euro se ha apreciado a un ritmo demasiado rápido y ha empezado a descontar unas subidas de tipos en Europa que, como muy pronto, vendrán a finales de 2018, pero sobre todo ha ignorado el diferencial de tipos de interés a corto plazo que mantiene con economías como la americana, que se sitúa en niveles del 1,25%.

En cualquier caso, el papel del BCE no es fácil porque el euro ya se ha apreciado y, si reduce demasiado rápido el nivel de compras, podría apreciarse todavía más y nos encontraríamos ante un escenario de euro fuerte penalizando a los beneficios empresariales y una baja inflación.

El mercado apuesta por una prolongación en la compra de activos por nueve meses más con una disminución gradual: 40.000 millones a partir de enero y unos 25.000 millones a partir de finales del segundo trimestre. ¿Volverá Draghi a demorar el anuncio una vez más? Sólo le quedan dos ocasiones y retrasarlo hasta la reunión de diciembre induciría a pensar que hay poca planificación. El tiempo se acaba.

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