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jueves, 6 de julio de 2017

Italia pide a España y otros países que acepten desembarcos de migrantes


Italia lanza un SOS a sus socios europeos para que se impliquen en la crisis migratoria. El Gobierno italiano ha pedido a sus vecinos más próximos 'con España a la cabeza' que participen en las/ CIRO FUSCO (AP) Migrantes rescatados el jueves por la patrullera de la Guardia Civil Río Segura esperan su desembarco en Salerno (Italia).

tareas de desembarco de migrantes que llegan a las costas europeas. El objetivo es que las embarcaciones rescatadas en el Mediterráneo que ahora son conducidas a Italia 'casi todas' puedan arribar también a otros puertos. España advierte de que la solución debe ser europea, no bilateral.

Prácticamente nueve de cada diez inmigrantes que han arribado a Europa desde enero tras cruzar el Mediterráneo entran por Italia, en su mayoría procedentes de Libia. Con la disminución drástica de llegadas de refugiados y migrantes a Grecia 'a consecuencia del acuerdo firmado entre la UE y Turquía en 2016', Italia se ha convertido en el principal polo de acogida. De los casi 97.000 migrantes que han arribado a la UE por el Mediterráneo en lo que va de año, 83.650 lo han hecho a las costas italianas, según datos de Naciones Unidas. Casi 9.000 por Grecia (el 9%) y 4.000 por España (el 4%).

Europa carece de una política migratoria común o de mecanismos para compartir la gestión de ese colectivo. Porque el esquema de reparto de refugiados que diseñó Bruselas hace casi dos años para aliviar a Italia y a Grecia, principales puertas de entrada entonces y que se aplica con cuentagotas, solo cubre a los refugiados de libro (esencialmente sirios, eritreos e iraquíes).

Ahora el grueso de quienes arriban a Italia tienen un perfil diferente: son, en buena medida, guineanos, nigerianos o de Costa de Marfil. Huyen de la miseria y de las dificultades en sus países, pero no encajan en la definición de demandantes de asilo (solo un 8% del total proceden de Siria, que lleva seis años en guerra). Así que Italia no puede aspirar a incluirlos en el programa de reparto, que expira el próximo octubre y que apenas ha logrado reubicar un 15% de los 16.000 candidatos que pretendía inicialmente.

Tras varios meses de quejas esporádicas, y coincidiendo con la última semana de junio, en la que 10.000 personas fueron rescatadas en apenas tres días en aguas del Mediterráneo, el primer ministro, Paolo Gentiloni, lanzó un ultimátum para lograr más colaboración de sus socios comunitarios. Bajo la amenaza de no dejar entrar a los barcos que no sean italianos o no participen en los dispositivos de rescate europeos, el líder italiano ha conseguido al menos la movilización política de las instituciones en Bruselas.

Fuentes diplomáticas españolas muestran su solidaridad con Italia, pero acogen la propuesta con escepticismo. 'Repartir los inmigrantes entre los países del sur no es la solución. Debe darse una respuesta europea ante una situación excepcional, como se hizo con la crisis de los refugiados que llegaban a las costas griegas', alegan. Las fuentes consultadas se remitieron a la reunión informal que los ministros de Justicia e Interior de la UE mantendrán el próximo día 7 en Estonia y a la conferencia internacional que el ministro de Exteriores italiano, Angelino Alfano, ha convocado el día 6 en Roma, en la que participarán también la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). El Gobierno de Estonia, que ostenta este semestre la presidencia semestral de la UE, no confía en una solución firme para esa fecha.

La Comisión Europea respalda este llamamiento a los vecinos mediterráneos para que presten asistencia. 'Ni Italia ni Grecia pueden quedarse solas. La Comisión apoyará lo que yo llamaría un esfuerzo heroico para afrontar este desafío. Italia no estará sola', prometió el jueves el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker. Bruselas desembolsará más dinero en los próximos días a Roma para que haga frente al coste de los desembarcos y de la atención a los migrantes, pero Gentiloni ya no se conforma con ese gesto.

'Si los únicos puertos a los que se encamina a los refugiados son los italianos, esto no funciona. Es el quid de la cuestión', ha señalado el ministro del Interior, Marco Minniti, en una entrevista al diario Il Messaggero.

Barcos de ONG

Las misiones que la UE tiene desplegadas en el Mediterráneo 'Tritón, de vigilancia y salvamento, y Sophia, operación militar que también rescata barcazas cuando es necesario' designan a Italia como puerto de desembarco de esos migrantes. El Gobierno de Gentiloni quiere cambiar la regla, pero el trámite puede llevar tiempo. Para romper con ese automatismo que deriva a territorio italiano todas las embarcaciones 'aunque hayan sido interceptadas en aguas internacionales o de otro país', Roma ha pedido especialmente a Madrid que ofrezca algunos puertos. Las autoridades italianas tienen en mente a los barcos gestionados por ONG, muchos de ellos españoles o franceses, que podrían cambiar el procedimiento de desembarco más fácilmente que las misiones europeas.

Fuentes diplomáticas españolas recuerdan que España ya se hace cargo de los inmigrantes que llegan a sus costas procedentes de Marruecos, Argelia y la costa atlántica africana, aunque en un volumen muchísimo menor que Italia. La apertura de puertos a estos inmigrantes obligaría a establecer hotspots (puntos de clasificación y atención a los rescatados) como los habilitados en Italia y Grecia y recuerdan que, a pesar de que el 90% de ellos son inmigrantes económicos sin derecho de asilo, devolverlos a sus países de origen resulta muy complejo, ya que la mayoría están indocumentados.Además, la situación de Libia, un país sumido en el caos desde la caída del régimen de Gadafi en 2011, no es comparable a la de Turquía.


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