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martes, 4 de abril de 2017

Israel impulsa la venta de gas a la UE mientras Líbano le disputa yacimientos

El Mediterráneo oriental, foco histórico de conflictos, oculta grandes reservas de gas. Los Gobiernos de Israel, Chipre, Italia y Grecia respaldan  un proyecto de gasoducto para conectar con Europa los yacimientos marítimos del Levante en 2025. Líbano, que disputa al Estado hebreo una franja marítima, ha convocado un concurso internacional para la explotación de hidrocarburos
La conducción submarina anunciada tendrá unos 2.000 kilómetros de longitud 'atravesará además Chipre, Creta y el territorio continental griego' y un coste estimado en 6.000 millones de euros. 'Es un ambicioso proyecto que la CE apoya claramente, y que puede tener alto valor en términos de garantizar la seguridad del suministro y diversificación de fuentes de energía'


La UE, que busca vías alternativas de flujos de energía para rebajar la dependencia de Rusia, ha contribuido a la financiación del estudio de viabilidad del gasoducto que promueve el consorcio IGI Poseidón, integrado a partes iguales por la compañía italiana Edison y la griega DEPA. Hasta que se completen en 2020 los estudios técnicos no se tomará la decisión de acometer la inversión.

El objetivo del gasoducto submarino es dar salida comercial a los al menos 900.000 millones de metros cúbicos de gas estimados en el yacimiento Leviatán, en la cuenca israelí, y a los del yacimiento Afrodita, en el sector chipriota, que suponen un 20% del anterior. En ambas prospecciones ha partido la compañía estadounidense Noble Energy.

Las ingentes reservas superan con mucho las necesidades de los mercados locales. Israel ha alcanzado un acuerdo con Jordania para exportar una parte de su producción gasística durante 15 años por 10.000 millones de dólares. También confiaba en vender el excedente a Egipto, siempre necesitado de energía, pero el hallazgo del gran yacimiento de gas Zhor en la cuenca del delta del Nilo, que se estima superior a las reservas de Leviatán, dio un vuelco a los planes del Gobierno hebreo.

El talón de Aquiles del proyecto, según destaca el periódico económico israelí Globes, es el elevado coste que tendría el gas procedente del Mediterráneo oriental, un 40% por encima del precio del gas ruso. A ello se suman las dificultades técnicas para tender una conducción a profundidades de hasta 3.300 metros bajo el nivel del mar y a la actividad volcánica en el lecho marino en el tramo comprendido entre Chipre y Grecia, que puede acarrear daños a las infraestructuras gasísticas.

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