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viernes, 26 de agosto de 2016

Bruselas responde a EE UU que no hará excepciones fiscales en favor de Apple



Bruselas se muestra firme frente al Tesoro de EE UU. La Comisión Europea respondió ayer a la acusación de las autoridades norteamericanas de extralimitarse de sus funciones en la investigación que lleva a cabo sobre centenares de compañías, entre ellas las estadounidenses McDonald's y Apple. La tecnológica podría tener que afrontar la costosa factura de una multimillonaria devolución de impuestos 'que JP Morgan cifra en hasta 17.000 millones de euros' por ahorrarse pagos al establecer su sede en países con tasas más bajas. La réplica comunitaria hace uso de una lógica aplastante, recordando algo poco evidente en algunos países de la Unión como Irlanda, Holanda o Luxemburgo: 'Bajo las reglas que rigen las ayudas de Estado en la UE, las Haciendas nacionales no pueden ofrecer beneficios fiscales a determinadas compañías que no estén disponibles para el resto'. Esto es, las normas son iguales para todos.

La compañía dirigida por Tim Cook defiende que no hace nada ilegal cuando utiliza filiales en Irlanda para cumplir con sus obligaciones tributarias, pero para Bruselas está menos claro que el tratamiento que recibe sea compatible con la ley. Si las pesquisas concluyen que las ventajas fiscales de Apple contravienen las normas sobre ayudas de Estado, las consecuencias no dejarán lugar a la duda: 'El Estado miembro en cuestión debería recuperar los beneficios injustamente otorgados', manifestó ayer un portavoz de la Comisión.

Presiones de Washington

Washington presiona para evitar la restitución de miles de millones de euros por parte de uno de sus buques insignia: Apple vale casi600.000 millones de dólares en Bolsa (cerca de 531.400 millones de euros) y es todavía la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil pese a que Google está cada día más cerca. Lo hace acusando a la Comisión de actuar como una 'autoridad fiscal supranacional' y criticando que trate de 'imponer recuperaciones de una manera retroactiva, porque eso establece un mal precedente para las autoridades fiscales de todo el mundo'. No es la primera vez que Estados Unidos ha criticado este tipo de investigaciones. En febrero el secretario del Tesoro, Jack Lew, escribió una carta al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, urgiéndole a reconsiderar la posición del Ejecutivo sobre el tema.

Bruselas contestó con la frialdad del que sigue una hoja de ruta inamovible ya establecida sobre el papel en forma de reglas. 'No hay inquina contra las compañías de Estados Unidos', aclaró en su posición de árbitro y guardián de los tratados.

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