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viernes, 26 de diciembre de 2014

La falta de inversión en la economía europea obliga a la Comisión a reorientar su política económica

La Comisión Europea ha presentado en el Parlamento Europeo, el Plan Juncker que supone una reorientación de su política económica para dar respuesta un contexto económico que se produce por primera vez en Europa desde el comienzo de la crisis.

Gracias a los resultados de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y a la mejora de los mercados financieros, la economía europea cuenta con suficiente liquidez para hacer frente a nuevos proyectos. Sin embargo, la falta de confianza de los inversores públicos y privados generada por la crisis ha puesto de manifiesto las dificultades de las empresas para acceder a la financiación, especialmente los proyectos de mayor riesgo.
Las últimas previsiones presentadas por la Comisión sitúan la inversión total un 15% por debajo de las cifras del 2007, una reducción de casi 430.000 millones de euros. España  es uno de los países europeos en los que  se ha producido mayor pérdida de formación bruta de capital fijo cifrándola en un 31%. Esta situación, consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria, se ha traducido en un 7,3% (5,2% 2013) de reducción media al año (en comparación al 2,8% de la UE y el 2,4% de la EZ).
El caso andaluz es similar al estatal. La economía andaluza continua la recuperación iniciada en el ejercicio anterior y las previsiones son más positivas que las esperadas para el PIB europeo. En 2015, se espera en Andalucía un crecimiento en torno al  1,8%con respecto al 1,5% de la UE y el 1,1% de la Eurozona. El sector de la inversión sigue la misma tendencia y se aprecia como la formación bruta de capital fijo desacelera su ritmo de reducción arrojando el porcentaje de reducción más bajo desde finales de 2007 y que en el 2013 supuso un 4,8%.
Aunque en general se aprecia mejora en los indicadores económicos, no se está produciendo una recuperación real tal y como se extrae de la comparación con otras economías mundiales y con otros periodos de recesión europeos. La estagnación que sufre la economía europea puede atribuirse en gran medida a la falta de confianza del inversor quien se deja guiar por las bajas expectativas de crecimiento de la demanda de bienes y servicios, la fragmentación actual de los mercados financieros y la baja capacidad de gestionar el riesgo.  
La Unión ha puesto en marcha medidas para paliar esta falta de crecimiento que oscilan entre  asegurar la solidez y estabilidad de las finanzas públicas y reforzar la inyección de liquidez a través de instrumentos como los Fondos Estructurales o del Fondo Europeo de Inversiones. La Comisión apuesta ahora por dirigir la inversión privada hacia sectores no alcanzados por estos instrumentos sin que se produzca el endeudamiento del sector público.


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