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lunes, 13 de octubre de 2014

Nuevo impulso a la Bio-economía Europea

El 8 de octubre la Comisión Europea lanzó una página web piloto, el Observatorio de Bio-economía , creada por el Centro Común de Investigación y en la que ofrecerá la información más relevante a los actores encargados de diseñar políticas públicas y atraer la inversión tanto a nivel regional como local.
La Estrategia Europea de Bio-economía , lanzada por la Comisión en 2012, apuesta por sentar las bases para una economía innovadora, eficiente y competitiva que reconcilie la seguridad alimentaria con el uso sostenible de los recursos biológicos renovables. La Estrategia ha sido respaldada por el programa Horizonte 2020 que destina más de  4 billones de euros al desarrollo de I+D+i relacionada con seguridad alimentaria, agricultura sostenible e investigación marina. 
La Comisión ha sabido reconocer la necesidad de contar con los actores implicados. Es por ello que lanzó el proyecto de tres años de duración para el establecimiento del Observatorio, ha animado la celebración de conferencias entre los actores más interesados  o ha puesto en marcha el panel de bio-economía  que cuenta ya con más de 30 miembros de los diferentes grupos de interés.
Por otra parte, no se ha dejado de lado a los mercados y la competitividad. Así, el partenariado público-privado entre la Unión Europea y la Empresa Común de Bioindustrias”  (Iniciativa  tecnológica conjunta de Bioindustrias) busca aprovechar las ventajas de los mercados de capital e impulsar la aplicación de fondos tanto públicos como privados.
Se responde a través de estas iniciativas a los tres pilares definidos para la bio-economía : fomentar la investigación e innovación dirigida a aspectos de bio-economía , potenciar la  interacción entre los diferentes actores y aumentar la competitividad de los mercados.
Se pone en marcha un nuevo concepto que mejorara la reindustrialización europea a través de la creación de un nuevo paradigma industrial basado en la simbiosis y colaboración de las industrias tradicionales. Ésta puede ser a la vez la respuesta a uno de los principales problemas de la economía industrial: el desempleo.  Se estima la creación de hasta 90.000 nuevos puestos de trabajo.  Además, servirá a la lucha contra el cambio climático y la dependencia energética: se remplazaran materiales fósiles por renovables y se reforzará la seguridad alimentaria. 

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