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miércoles, 23 de agosto de 2017

Los exportadores españoles se vuelcan en la UE para consolidar su récord de ventas


Las exportaciones españolas de bienes mantienen el vigor de los últimos meses. Entre enero y junio, las ventas de bienes a otros países crecieron un 10% hasta los 140.875 millones de euros, alcanzando un nuevo récord histórico. Nunca las empresas habían vendido tanto al exterior en la serie histórica del Ministerio de Economía y Competitividad, iniciada en 1995. Un dato que avala este hito es el hecho de que las exportaciones se han duplicado en volumen desde 2005.

En junio de 2008, Europa era el destino del 59,71% de las exportaciones españolas; nueve años después, ese porcentaje, lejos de caer, ha crecido hasta alcanzar un máximo histórico del 72,3%. La Unión Europea se ha convertido en el refugio preferido de las empresas exportadoras ante los múltiples avatares que se han producido en el resto de áreas geográficas. Desde las crisis en las grandes economías latinoamericanas, intensificadas aún más con la depreciación de sus monedas (lo que hace menos competitivas las exportaciones españolas), pasando por el desplome del precio del crudo (que ha reducido sensiblemente los presupuestos de los países del Golfo Pérsico) o la reorientación del segundo mayor comprador del mundo (China) hacia el mercado interior reduciendo sus compras a otros países.

El último "contratiempo" para las empresas españolas ha sido la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU y la inseguridad jurídica que ha despertado entre los exportadores por algunos de sus anuncios, como la prioridad de los productos norteamericanos frente a los del resto del mundo. La suma de todos esos factores ha provocado que España haya apostado de una manera definitiva por la UE como el receptor ideal de sus bienes.

Las estadísticas hasta junio así lo revelan. Solo cuatro países de la UE (Francia, Alemania, Italia y Portugal) reciben el 42,5% de las exportaciones, con Francia a la cabeza, con un 16,2% del total de las exportaciones, lejos del segundo en la clasificación, Alemania, con un 11,1%. Al margen de este grupo ha quedado Reino Unido, cuyas exportaciones solo han crecido un 1,6% en el primer semestre, con una caída del 4,4% en junio. Ese retroceso se explica por la depreciación de la libra esterlina (lo que encarece las exportaciones españolas), por la menor confianza de los consumidores y por la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido las familias británicas en el arranque del proceso de salida de la UE. Si se le suma a los anteriores cuatro países las cifras del Reino Unido, la mitad de las exportaciones españolas van a cinco países.

En la reorientación comercial a la UE también ha jugado un papel primordial la consolidación de los tres grandes sectores exportadores en España: bienes de equipo, automoción y alimentación. En el primer caso, los datos de la patronal Sercobe apuntan a que el 54% de las ventas van hacia la Unión Europea. Las ventas de coches a otros países también están centradas en cuatro países; en 2016, el primer cliente fue Alemania, con 425.718 vehículos, seguido muy de cerca por Francia, con 421.423 vehículos.

Ya a cierta distancia aparecen Reino Unido (348.199) e Italia (241.505). Entre los cuatro suman el 59,08% de las ventas. El primer cliente de fuera de la UE es Turquía, con 134.911. Algo similar sucede en el caso de los alimentos. La memoria de la patronal FIAB, correspondiente al pasado ejercicio, revela que cinco países europeos (Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y Portugal) concentran el 42,8% de las ventas al exterior.

Los datos del primer semestre revelan un crecimiento del déficit comercial como consecuencia de un mayor crecimiento de las importaciones (11,8% anual) frente a las exportaciones (10%), algo que no se producía desde el año 2014. El saldo negativo creció un 40% y se situó en 11.088 millones, 3.210 millones más que en el mismo periodo de 2016. Dos factores explican el fuerte repunte de las importaciones. El primero está ligado al crecimiento de las exportaciones en los tres sectores que más bienes venden al exterior (bienes de equipo, automoción y alimentación). Las empresas han tenido que elevar sus compras para hacer frente a una demanda interna y externa creciendo a buen ritmo desde hace tres años.

El segundo factor está vinculado al fuerte crecimiento experimentado por las importaciones energéticas. Estas crecieron un 51,7% en el primer semestre (7.023 millones de euros más entre enero y junio) con subidas en los tres combustibles: petróleo y derivados, gas y carbón. El incremento más fuerte se produjo con el petróleo (5.210), gracias a que las empresas se han aprovechado de los precios baratos del crudo. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, se ha mantenido estable en los últimos doce meses en torno a 51 dólares y ello ha provocado que se haya optado por compras masivas de crudo a Francia e Italia.

Cataluña sigue siendo la comunidad autónoma más exportadora, con 35.369 millones de euros, un 25,3% del total. En el primer semestre, las ventas han subido un 9,5% y la cercanía del 1 de octubre, fecha en la que está previsto que se celebre el referéndum para la independencia, parece que no ha hecho mella en los intercambios comerciales.

En ese periodo solo ha habido tres comunidades en las que han caído las exportaciones. Se trata de Castilla y León, con un retroceso anual del 4,8%, seguida por Cantabria, con una bajada del 2,2%, y Navarra, con un 1% menos.

Sus datos en internet, cada vez más seguros

El General Data Protection Regulation (GDPR) estará en boca de todos en breve. El nuevo Reglamento General de Protección de Datos es una normativa aprobada por la UE que se empezará a aplicar el 25 de mayo de 2018. Va a suponer una revolución, ya que todas las empresas e instituciones que operen en la UE estarán obligadas a cumplir condiciones muy estrictas destinadas a proteger los datos personales y a mantener los derechos de privacidad de la ciudadanía.

El alcance de este cambio legislativo es grande: el comercio internacional e incluso nuestras relaciones se basan, cada vez más, en el data que produce el enorme rastro digital que todos vamos dejando en internet. Gran parte de las compañías globales más valiosas lo son gracias al uso que hacen de la información que poseen, ya sea para vender publicidad o productos, servicios y contenidos. Pero la forma de utilizar esa materia prima variará radicalmente a partir de mayo.

Nunca habíamos viajado tanto como en la actualidad. Navegamos a través de internet casi sin descanso y vamos dejando una gran cantidad de información cuando saltamos de web en web.
Habitamos el planeta 7.400 millones de seres humanos, y más de la mitad del mundo utiliza un smartphone, casi dos tercios de la población mundial ya tiene un teléfono móvil y más de la mitad del tráfico web mundial proviene de los teléfonos móviles. Ya hay más líneas de móviles que habitantes suman los cinco continentes.


Todos esos dispositivos, a los que hay que sumar los ordenadores, tabletas, smart TVs y, cada vez más, aparatos conectados, lanzan millones de datos. Diferentes compañías tienen información de todos esos movimientos. Google sabe más de los gustos e intereses de cada uno que muchas de las personas más próximas de nuestro entorno.

Dentro de la digitalización de la sociedad, la UE ha querido unificar las diferentes normativas de cada país con un marco común, el GDPR, aumentando la protección de la información disponible sobre la ciudadanía en internet y su derecho a la privacidad. A la vez, está creando un "espacio único digital". Entre otras obligaciones, el GDPR establece que las empresas e instituciones, de cualquier tamaño y sector, necesitarán el consentimiento expreso de los usuarios para poder disponer de sus datos y tendrán derecho a revocar esa autorización en cualquier momento. Además, cada organización deberá asegurarse de que la información personal de que dispone solo se utiliza para aquello previamente consentido por cada internauta.

Esto afecta especialmente al marketing, aunque los cambios que se avecinan van mucho más allá. Por ejemplo, hasta ahora leíamos en muchas webs la frase: "utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio. Si continúa navegando asumiremos que está de acuerdo". Con esta expresión o similares, los editores se daban por autorizados para insertar cookies en el visitante, pero desde mayo ya no será así. Cuando se empiece a aplicar el GDPR, los textos utilizados por las organizaciones para lograr el consentimiento legal deberán explicar de manera clara y concisa para qué se piden datos de una persona que resida en la UE y para qué se utilizarán antes de poder almacenarlos, procesarlos, analizarlos, transmitirlos e incluso eliminarlos. Cuando se refieren a datos personales, se incluye la IP de cualquier ciudadano y las cookies.

A partir de aquí empiezan a surgir muchas preguntas a las que el mercado aún no ha ofrecido respuestas ¿Qué harán los propietarios de las webs?¿Impedirán navegar por ese site a quien no acepte ceder sus datos? ¿Cobrarán a cambio del acceso a sus contenidos?

La inteligencia, aplicada al data, nos ofrece enormes posibilidades de personalizar cualquier acción comercial para, entre otras cosas, mejorar la experiencia de los usuarios y predecir comportamientos del mercado. De hecho, el ecosistema del marketing tiene ahora como uno de sus principales retos ser capaces de optimizar los datos de los consumidores, que además navegan desde diferentes dispositivos. Pero, ¿qué harán las compañías que no puedan acceder a esa información?

Pero no todo serán riesgos y alarmas. El GDPR ayudará también a que el data sea de mayor calidad que el que existe hoy. Actualmente, muchos inventarios disponibles se han obtenido a partir de una recopilación indiscriminada, cuyo análisis no ofrece información relevante y eso va a mejorar.

Sin duda, uno de los grandes negocios que se abren en un futuro próximo es la posesión de data de calidad y su comercialización, casi más que la oferta de servicios. Pero el GDPR cambiará las reglas de juego. Ya no será tan sencillo disponer del big data, al que muchas compañías estaban fiando el éxito de sus negocios, convencidas de que su análisis les ofrecería nuevas y grandes oportunidades para conectar mejor con cada cliente. Cada organización que disponga de datos estará obligada a demostrar que cuenta con el permiso necesario de esas personas para utilizar la información. Pero no olvidemos que diferentes estudios muestran también que los usuarios están dispuestos a ceder sus datos a cambio de una experiencia mejorada.

Como suele ocurrir, toda revolución ofrece oportunidades. Aquellas compañías que sean capaces de afrontar los cambios culturales necesarios y adaptarse al nuevo entorno seguirán triunfando, imponiéndose a sus competidores más lentos. De hecho, solo el 32% de las empresas españolas están ya preparadas para cumplir las exigencias del GDPR, según un informe de Compuware. Aprovechemos las ocasiones que brinda el nuevo marco legal para mejorar a la calidad de la información que manejamos ¿y buscar la excelencia en cómo la utilizamos¿, de manera que seamos cada vez más útiles para los usuarios, ganándonos su confianza y fidelidad.


martes, 22 de agosto de 2017

Europa reforzará el control del tráfico ilegal de obras de arte y antigüedades


La UE prepara un reglamento para evitar que la venta de patrimonio de Siria e Irak financie al Estado Islámico.
Saquear, traficar, vender y matar. Un círculo vicioso y escalofriante con un nexo común: Europa. Patrimonio cultural, terrorismo, coleccionismo y Bruselas. Una realidad que hay que afrontar para combatir a un Estado Islámico empeñado en escribir la historia del Viejo Continente a base de sangrientas siglas: el 13-N parisino, el bruselense 22-M, el 22-M londinense... El yihadismo ha declarado la guerra a Occidente y la Comisión Europea ha decidido que, más allá de los ataques aéreos, hay otras vías igual de eficaces para estrechar su margen de actuación. ¿Cómo? Cortándole las vías de financiación. Y, aquí, la destreza de traficar con obras de arte es un elemento clave, vital.

"El dinero es oxígeno para los terroristas", advierte el vicepresidente primero de la Comisión, Frans Timmermans. Quienes siguen el rastro de estos delitos definen el tráfico de arte como "un arma perfecta". "No podemos aceptar que los terroristas roben antigüedades en Siria, Afganistán e Irak y las vendan ilegalmente en Europa, a coleccionistas, para financiar actos terroristas contra ciudadanos europeos", apostilla Pierre Moscovici. He aquí el círculo perverso descrito por el comisario de Asuntos Económicos, que ha instado a las 28 capitales europeas a que apoyen sin fisuras la enésima iniciativa de la Comisión Juncker para combatir el terrorismo. Esta última emana del reciente G-7 celebrado en Hamburgo, en el que las grandes potencias acordaron impulsar medidas relacionadas con la financiación.

El poderoso aparato de propaganda del EI no sólo se ha basado en atemorizar a Occidente a base de espeluznantes decapitaciones. También lo ha hecho destruyendo auténticos tesoros culturales como Palmira, en una Siria arrasada y cuyas ruinas apenas sugieren el porqué de su declaración como Patrimonio de la Humanidad. Pero la lista de víctimas del fanatismo es larga, como los budas de Bamiyan y las tumbas y mausoleos de la ciudad antigua de Tombuctú. "Europa tiene la responsabilidad de proteger el patrimonio artístico mundial", recalca Moscovici.

En Bruselas, lo tienen claro. "Tras esa imagen hay propaganda terrorista, pero también un modelo de negocio. Saben perfectamente lo que están robando y el valor que este tipo de objetos puede alcanzar en el mercado negro", apostilla el comisario francés, que como responsable de Aduanas pretende diseñar unas normas comunes que permitan paralizar este tipo de mercancías en las fronteras de los 28. El objetivo es que estas medidas puedan entrar en funcionamiento en 2019.

Según las estimaciones del Ejecutivo comunitario, entre el 80% y 90% de las ventas de antigüedades son bienes de origen ilícito y generan entre 2.500 y 5.000 millones cada año. Los datos revelan que, aunque tienda a pasar más desapercibido, Interpol considera que el mercado negro de obras de arte llega a ser tan lucrativo como el tráfico de armas, drogas o el relativo a las falsificaciones.

Las famosas imágenes de la destrucción y saqueo de Palmira no son de ayer, ni anteayer, sino que llevan demasiados meses en la retina. De hecho, esta nueva iniciativa de la Comisión no es ni mucho menos la única que se ha adoptado en este sentido. En su día se reforzó el control aduanero de bienes procedentes de Siria e Irak, una decisión que parece haber dado sus frutos en las grandes capitales europeas. Sin embargo, lo que hacen las mafias es aprovecharse de países no tan potentes, con menor nivel de alerta, que en la práctica y sin pretenderlo hacen las veces de puerta de entrada a la UE.

Aquí es donde se enmarca el proyecto de reglamento, que busca aunar fuerzas estableciendo por primera vez una definición europea de lo que se entiende por "bien cultural" y que englobará hallazgos arqueológicos, pergaminos antiguos, restos de monumentos, piezas de arte, colecciones y antigüedades. Eso sí, la idea es que sólo se aplique a las antigüedades de más de 250 años, "ya que son las que consideran más amenazadas".

lunes, 21 de agosto de 2017

Crece la presión en Europa para que plataformas como Airbnb tributen más


Francia critica a la empresa por pagar solo 92.944 euros de impuestos en 2016.

Una cifra ha colmado la paciencia de las autoridades francesas. La plataforma de alojamiento Airbnb pagó el año pasado 92.944 de euros en impuestos en Francia, su segundo mayor mercado del mundo tras EE UU con más de 10 millones de usuarios y 400.000 anuncios de alojamiento. La cantidad desembolsada, equivalente a lo que pagan compañías de mucho menor tamaño, ha sido tildada de 'inaceptable' por el ministro de Economía, Bruno Le Maire. 'Las plataformas digitales facturan decenas de millones de euros y el Tesoro francés solo recibe decenas de miles', dijo ante el Parlamento.

La retórica vino acompañada de la acción: el político conservador anunció que Francia y Alemania comandarán en la próxima reunión de ministros de Economía de los Veintiocho en septiembre una iniciativa europea para evitar que estas compañías digitales 'entre las que también citó a Google,Amazon o Facebook', esquiven el pago de impuestos en los países donde generan sus ingresos.


La intención de ambas potencias, que desde la llegada de Emmanuel Macron al Elíseo han mostrado su buena sintonía y han dado nuevos bríos al denominado eje franco-alemán, es que Bruselas adopte su propuesta como propia, y la ponga sobre la mesa de los jefes de Estado comunitarios en su próximo encuentro de diciembre con el objetivo de tener una directiva en 2018.

'La armonización fiscal es una prioridad y debe poner fin a las divergencias nacionales que aprovechan las empresas, así como a la competencia entre Estados', clama Le Maire. Irlanda, con su benévolo impuesto de Sociedades del 12,5%, se ha convertido en el mejor ejemplo de esa desleal lucha entre socios europeos por atraer inversiones, y sociedades como Airbnb tienen allí su sede para reducir su factura tributaria.

Bruselas ha recibido el mensaje de Le Maire con su habitual prudencia: 'Estamos reflexionando sobre cuál es la mejor forma de gravar la economía digital. Esperamos con interés los debates sobre este tema en la reunión de ministros de septiembre en Tallin', afirmó una portavoz. Pero la Comisión parece moverse en la misma longitud de onda que Francia. 'Es esencial que mantengamos unas condiciones equitativas para que todas las empresas paguen su parte justa, ya sean grandes o pequeñas, estén más o menos digitalizadas, con sede en la UE o fuera', añadió la Comisión.

Aunque la baja cifra de impuestos que paga Airbnb en Francia, dada a conocer por Le Parisien, viene de lejos 'en 2015 abonó aún menos,69.168 euros', la tolerancia hacia su escasa contribución a las arcas del Estado parece haber llegado al límite, y ha relanzado el debate político sobre cómo acabar con los abusos de la economía digital. A la polémica se sumó el comisario europeo de Economía, el francés Pierre Moscovici, que ha calificado de 'anormal y chocante' las cantidades abonadas por Airbnb por ejercer su actividad.

España, a la cabeza de la UE en crecimiento de "ninis"


La salida renqueante de la crisis deja notar su lado más negativo en el mercado laboral y uno de los colectivos que lo están sufriendo más son los jóvenes. Eurostat publicó hace unos días los últimos datos que lo avalan, pues España está a la cabeza de la UE en crecimiento de lo que popularmente se conoce como "ninis", esto es, los jóvenes de entre 20 y 24 años que ni estudian ni tampoco trabajan. Ya son el 21%, cinco puntos más que la media europea.

Solo en Chipre aumentaron más los integrantes de ese grupo de población los últimos 10 años. En concreto, subieron un 9% en la isla mediterránea, un punto más que en España. Su 8% de crecimiento casi duplica el incremento en Portugal y Reino Unido, y prácticamente triplica el de Francia. Italia, por su parte, se movió en niveles parecidos (7,5%), seguida de Irlanda (5,1%).

En total, la población de "ninis" creció en 16 de los 28 Estados miembros de la UE, mientras que bajó en otros 12. Entre los países donde más descendió su nivel destaca Bulgaria (-6,6%), Alemania (-5,5%), Polonia (-3,6%) y Eslovaquia (-3,4%).

En volumen total, no obstante, el país europeo con mayor proporción de "ninis" entre los jóvenes de 20 a 24 años es Bulgaria, con un 29,1%. Los siguientes en esa lista son Rumania (23,6%) y Grecia (23%), mientras que Bulgaria y Chipre tienen el mismo nivel (22,7%). España aparece en la posición sexta, con un 21,2%; es decir, una de cada cinco personas en esa franja de edad, prácticamente el doble que antes de la crisis (en 2006 era el 13%).

Lo que reflejan las estadísticas europeas, y que más preocupa a los expertos, es que el peso de los "ninis" crece de forma notable con la edad. Así, mientras en la población de entre 15 y 19 años solo suponen el 6,1%, entre los 20 y los 24 años casi se duplican hasta llegar a un promedio del 16,7% e incluso en la franja de 25 a 29 años crecen un poco más hasta el 18,8%, frente al 59,5% que trabaja y el 13,6% que, además, estudia.

viernes, 18 de agosto de 2017

Confirmado: los pesticidas están detrás del declive de las abejas


Los declives en las colonias son una gran amenaza para las abejas en todo el mundo, así como para las muchas plantas silvestres y cultivos que estos insectos polinizan. Entre los posibles culpables que se han buscado al declive de estos polinizadores -incluyendo parásitos, enfermedades, estrés climático y desnutrición- muchos han señalado directamente con el dedo a los insecticidas como principal sospechoso.

Y entre ellos al grupo de los neonicotinoides, denominados así porque se derivan químicamente de la nicotina. El pasado junio, dos estudios en la revista «Science» ponían de nuevo el foco en estos pesticidas, asegurando que la exposición continuada a los insecticidas que contienen neonicotinoides afecta negativamente a las abejas.

Ahora, un nuevo estudio que publica la revista «Nature» y realizado con abejorros concluye que los neonicotinoides obstaculizan a las reinas en la formación de nuevas colonias. Las reinas de abejorro expuestas a este plaguicida común son menos capaces de formar nuevas colonias, lo que podría llevar a colapsos en poblaciones silvestres, advierte el estudio.

Los plaguicidas neonicotinoides son ampliamente utilizados en la agricultura, pero en los últimos años tanto los estudios de laboratorio como los de campo los han implicado en el declive de las poblaciones de abejas, lo que en la Unión Europea condujo a una moratoria sobre su uso. Así, su uso en los cultivos se restringió en la UE en 2013 para proteger a los insectos polinizadores. Sin embargo, advierten los autores del estudio, lo cierto es que todavía no entendemos completamente la relación entre los efectos adversos de los neonicotinoides en las abejas o colonias individuales y las disminuciones a nivel de la población.

Gemma Baron, de la Royal Holloway University of London y autora principal del estudio, y su equipo expusieron a las reinas de abejorro común (Bombus terrestris) a dosis realistas del neonicotinoide tiametoxam. El resultado fue un cambio en el momento de la formación de nuevas colonias y una reducción del 26% en el número de reinas que ponían huevos. A continuación, utilizaron modelos matemáticos para predecir los efectos de esta reducción del 26% en toda la población, encontrando la posibilidad de que una población se derrumbara después de que el uso generalizado de tiametoxam fuera al menos del 28%.

La formación de colonias es una etapa crucial en el ciclo de vida de las abejas, y estos resultados muestran que esta etapa es particularmente sensible a los efectos negativos de los neonicotinoides. Los autores señalan que se necesitan más investigaciones para explorar los impactos a largo plazo que la reducción observada en la puesta de huevos puede tener sobre el éxito de las colonias y la dinámica de las poblaciones en el campo.

Se espera que la Comisión Europea revise antes de finales de este año la moratoria en el uso de estos pesticidas, cuyo uso sigue estando permitido en algunos casos, como para los cultivos que no son atractivos para las abejas, los cereales de invierno, fumigaciones después de la floración o su empleo en invernadero.

Se trata de una moratoria parcial pues afecta a cuatro de los peores insecticidas que dañan a las abejas -tres neonicotinoides (clotianidina,imidacloprid y tiametoxam) y el fipronil, de otra familia y que es el insecticida involucrado en la partida de huevos contaminada detectada estos días pasados en el País Vasco.

No obstante, los múltiples estudios que en los últimos tiempos se han publicado sobre el declive de las abejas, revelan también que la exposición a insecticidas es uno de los muchos factores que intervienen; esto es, que los pesticidas no son el villano solitario. Los investigadores están de acuerdo en que es muy probable que la culpa de la desaparición de las abejas esté en una combinación sinérgica de muchos factores, y que cuando las abejas están expuestas a factores de estrés adicionales, como la desnutrición o la acción de múltiples pesticidas, pueden ser más sensibles a la acción de los pesticidas.

Los países de la UE gastan más en seguridad que en sus Ejércitos


Los Veintiocho dedicaron al orden público en 2015 un 1,8% del PIB conjunto

Son tiempos de dialéctica prebélica aderezada de furia y fuego. De tensos intercambios entre Donald Trump y Kim Jong-un. De fortalecimiento de la OTAN y ensayos balísticos por parte de Corea del Norte o Estados Unidos. Pero aun con el fantasma de la amenaza exterior azuzando los temores globales, son los enemigos internos los que copan gran parte del gasto de los Estados en forma de policía, tribunales de justicia, prisiones o bomberos. Así lo indican los datos publicados ayer por Eurostat, la agencia estadística europea. Las cifras, correspondientes a 2015, cuando EE UU aún no había endurecido el tono para que Europa aumentara su contribución a la Alianza Atlántica y el yihadismo aún no había golpeado con virulencia ciudades como Bruselas, señalan que mientras el gasto en seguridad de los países de la UE fue del 1,8% del PIB, el de defensa se quedó en el 1,4%.

La inversión europea en combatir la delincuencia, rehabilitar a los presos o luchar contra el fuego requirió de un nutrido entramado de fuerzas de seguridad, cárceles o equipos antiincendios que supuso ese año más de 258.000 millones de euros a las arcas públicas de los socios comunitarios. Bulgaria fue el país que más gastó con relación al tamaño de su economía, un 2,8%, y Dinamarca y Luxemburgo los que menos, con un 1%. España aparece por encima de la media comunitaria, en la posición número 11, con un 2% de su PIB dedicado a mantener el orden público, esto es, 21.818 millones de euros. En todos los casos, los gastos de mantener los servicios policiales son los más cuantiosos: suman más de la mitad del total de ese dinero.

En términos absolutos, son los países más poblados de la UE los que realizaron un mayor esfuerzo económico en mantener el engranaje de seguridad, aunque no en riguroso orden. Entre ellos destaca Reino Unido por encima de la más poblada Alemania. El país británico es el segundo de la UE que más dinero dedica.